Saturday, June 16, 2007

3. The Last King of Scotland: The racism of the indifference


This is a racist movie based on a racist book and yet it deserves to be watched. In a way, it commits the same mistake than the humanity committed during Idi Amin's government: indifference. Idi Amin was a horrible dictator who killed hundred of thousands of people; however, his brutality was something else than a picturesque commentary about a jovial savage only when he kidnapped white Jews in 1979; before this date, his crimes were just anecdotes in small newspapers and the cry of his potential victims never was listened.

The movie shares the same sin; the important crime, the thriller of the story is the persecution of a white Scottish doctor who became assistant of Amin. We suffer for his possible death but we, as spectators in The Last King of Scotland, do not care for the lives of the thousands of people from Uganda who were being killed. Their death is just a set of photographies in the movie; just background of the story that is important, the possible death of the white character.

With the exception of the death of Amin's wife, we are only worried for the death of white people because, for the movie, they are the only wise and good characters. The chief of security of Amin is a black person and not Bob Astles, Amin’s English advisor who actually helped him to build the security necessary to perpetuate his crimes. The movie does not tell us that Amin was trained and educated by the English army and that in this army he learned to use brutality to destroy his enemies. The movie is also silent about European and Israel's help to Amin even after he had committed some massacres in Uganda.

So, if the movie is racist why should we watch it? Well, for two reasons, one is the wonderful work of James Whitaker; he is able to give the necessary humanity to the monster that Idi Amin was; with his wonderful work, he is able to prove that even the worst of the criminals shares with us some human condition. Second, because it is good to remember the atrocities of Amin and the guilty silence of the rich countries. This world that cries just when people from one nationality dies; this world that does not protect the victims when their skin have color; this world that hides the crimes of its white politicians (is Kissinger in Jail?); this crazy and old world is the same that produced Amin and that would produce other brutal criminals if we do not do anything to avoid the rivers of blood that indifference and hate produce between us.

Una ventana a Zhang Yimou: Qiu Ju


Si tuviera que seleccionar una película que resumiera la obra de Zhang Yimou, el más famoso de los directores de la quinta generación china, posiblemente elegiría Qiu Ju, una mujer china. Lo haría, no sólo porque la película es una obra maestra, sino porque en ella se encuentran la mayoría de los elementos que hacen interesante las películas de Yimou:

1. La actuación de Gong Li: Uno de sus mejores trabajos; increíble que una actriz con el talento suficiente para interpretar una terca campesina china o una sofisticada cantante en Shangai haya podido hacer una actuación tan desastrosa como la de “Miami Vice”. No es un papel fácil el de Qiu Ju, no es un personaje que demande actuaciones estelares, sino pausas y silencios. Gong Li hace una actuación notoria interpretando a Qiu Ju, quien siempre pasa inadvertida.
2. La fotografía, más en la tradición del Neo-realismo italiano que en la de la nueva-ola francesa, Yimou decide filmar en las calles de China sin mayores pretensiones estilísticas. A diferencia de Godard, Yimou no filma lugares típicos y característicos de China, sino que muestra una ciudad (en realidad nunca sabemos dónde sucede la película) desde el punto de vista de una campesina que está viendo un mundo totalmente incomprensible para ella. La historia de Qiu Ju es rica en imágenes que pasan usualmente desapercibidas para quienes habitan grandes ciudades pero que impresionan a los visitantes rurales. Una valla con Arnold Schwarzenegger, jóvenes chinas con atuendos típicos occidentales y con maquillajes ajenos a la tradición de una aldea rural china. Las imágenes no nos presentan una ciudad, sino un conflicto; la batalla entre una China rural premoderna y una China urbana que busca occidentalizarse a toda costa.
3. Al igual que en Ni Uno Menos, Sorgo Rojo, Vivir, La Linterna Roja, El Camino a Casa, la heroína de la película sobresale por su tenacidad. Qui Ju arriesga continuamente su integridad física y económica con tal de lograr su objetivo, justicia para su esposo. Zhang Yimou es famoso por las múltiples dificultades que tuvo que superar para poder llegar a ser un director de cine, la leyenda cuenta que incluso tuvo que vender su sangre para poder comprar su primera cámara. A través de la tenacidad de sus heroínas, Yimou cuenta su propia vida.
4. Desde la filosofía del derecho, el tema es interesantísimo. Qiu Ju, logra en tres decisiones judiciales que el juez indemnice a su esposo, pero ella nunca queda conforme. Los jueces y funcionarios administrativos cumplen con su labor y penalizan al culpable pero no son capaces de lograr la reconciliación de los dos bandos. El conflicto se soluciona por un evento fortuito, el jefe le salva la vida a Qiu Ju cuando está dando a luz, pero justo cuando hay paz y armonía en la villa, las heridas vuelven a abrirse, el juez decide la cárcel para el jefe. La película termina corriendo para evitar la captura del jefe, pero ya es muy tarde.

Para todos aquellos interesados en el cine de Yimou, Qui Ju, es sin duda una bella ventana a través de la cual se puede otear la grandeza de su arte.

"Total Recall" El Desafío de estar despierto.


Pese a que nunca vi Desafío Total (Total Recall, Verhoeven 1990) durante mis estudios de Secundaria, las discusiones sobre esta película son uno de los recuerdos más vívidos que tengo de mi último año de Colegio. Ahora mismo, mientras escribo este artículo, me parece escuchar a Juan Carlos defendiendo la que entonces era la última película de Schwarzenegger ante mi desinterés por el cine que no era “culto”.

La última película de Verhoeven (Zwartboek, 2006) y la recomendación hecha por Christopher Falzon en su libro Philosophy goes to the Movies hicieron que cambiara de opinión y decidiera ver la versión en DVD del filme. Después de una década debo confesar que Desafío Total es una película interesante que genera suficientes preguntas como para ser invitada ideal en una clase de introducción a la filosofía.

Hay tres posibles lecturas de Desafío Total. En la primera, Douglas Quaid, (Arnold Schwarzenegger), frustrado ante su trágica cotidianidad (como diría Papini), decide acudir a una compañía para que le implanten una memoria con un viaje de vacaciones a Marte. Justo cuando la operación empieza, Douglas empieza a revelar que él es Hauser, un secreto miembro de la Agencia. Asustados, los miembros de la compañía implantadora de memorias deciden borrar los últimos recuerdos de Quaid.

Douglas no es, sin embargo, un hombre normal Él es un agente secreto que no teme matar y arriesgar su vida con tal de cumplir con la misión encargada. Pese a los esfuerzos de los manipuladores de recuerdos, Quaid termina recordando su identidad e iniciando una aventura que terminará con la salvación de Marte gracias a su arriesgada labor y a unas cuantos homicidios.

Hay una escena que sin embargo contradice esta lectura. En la mitad de la película, aparece el doctor Egerman (Roy Brocksmith) quien -al igual que Gérrard Barray en Abre los Ojos- le informa al personaje principal que la realidad que éste ha vivido es sólo un sueño. Para volver a la realidad, Quaid debe tomar una píldora (sí, igual que en The Matrix), sin embargo, una gota de sudor en el rostro de Egerman le convence que lo vivido no es un sueño, sino la realidad. Antes de morir, Egerman le cuenta a Quaid todos los hechos que sucederán en la película hasta su final ¿si lo vivido hasta ahora es sólo un sueño, cómo es posible que alguien pueda predecir con perfecta exactitud todo lo que luego sucederá en el filme?

Para quienes una gota de sudor no es suficiente argumento para diferenciar lo real de lo onírico, existe otra posible lectura de la película. Desafío Total puede leerse como la historia de un obrero que vivió una aventura inolvidable gracias al implante de memoria que le hicieran en una sofisticada agencia de sueños del futuro. El filme, de acuerdo a esta interpretación, es un viaje a través del subconsciente de un obrero que aspira ser un agente secreto.

Si Quaid realmente sueña, las escenas de él peleando y asesinando a su esposa (Sharon Stone) no son más que deseos reprimidos y no una absurda escena, apenas digna de uno de los previos filmes de Schwarzenegger. Los múltiples asesinatos de Quaid y las aburridas escenas en que él inverosímilmente escapa de decenas de redadas y engaños por parte de los policías de la agencia pueden entenderse como los recuerdos de lo que Quaid ha visto en el cine. En otras palabras, Desafío Total, no es más que las fantasiosas proyecciones del subconsciente de un obrero, ambientadas por las escenas de los pésimos filmes, estilo Schwarzenegger o Stallone, que Quaid ha sufrido a lo largo de su vida.

Verhoeven mismo parece favorecer esta interpretación; al final de la película, Quaid le dice a Melina (Rachel Ticotin) que le asalta un miedo, quizás todo lo vivido ha sido un sueño, pero él no quiere despertar. Incluso, el final, casi idéntico a muchos de las pesadillas que Quaid tenía antes de que le hicieran el transplante de memoria, sugiere que todo lo visto hasta ahora es sólo una fabricación de sus frustrados delirios de grandeza.

La estructura de la película contradice, sin embargo, la interpretación onírica. Nada en Desafío Total sugiere algo distinto a una narración en tercera persona en la que el director nos cuenta la realidad de lo sucedido en la vida de este obrero/agente del futuro. Casi la mitad del filme está hecha con base en información que Quaid jamás tuvo, en hechos que no podrían estar almacenados en la memoria del protagonista.

Es posible, sin embargo, evitar las contradicciones de las dos previas interpretaciones. Desafío Total puede interpretarse como una historia que nos recuerda que a más de trescientos años de las incertidumbres cartesianas, todavía hoy no contamos con argumentos suficientes para probar que nuestra realidad no es un sueño. Nosotros, los espectadores, jamás sabemos si Quaid sueña o no, si sus muertes son sólo parte de una repetida y casi obscena película o parte de una elaborada creación de su subconsciente.

Hay tres, al menos, posibles lecturas para Desafío Total. Es éste el principal triunfo de Verhoeven, usar el sueño del cine para recordarnos, una vez más, los límites de nuestras creencias.

Dirigida por Paul Verhoeven; Guión: Ronald Shusett, Dan O'Bannon y Gary Goldman, Inspirada en el cuento ''We Can Remember It for You Wholesale'' de Phillip K. Dick; director de fotografía, Jost Vacano; editor Frank J. Urioste; música de Jerry Goldsmith; producida por Buzz Feitshans y Mr. Shusett; Tri-Star Pictures. 116 minutos